Soraj Ghulam Habib, 16, Herat, Afganistán

“Antes de perder las piernas tenía grandes sueños.” Perdí las dos piernas al encontrar la submunición de una bomba en racimo que confundí con una lata de comida. Tenía seis años de edad en ese momento y me dirigía a mi casa después de un picnic con uno de mis primos y otros cuatro miembros de mi familia. Mi primo murió instantáneamente con la explosión y el resto resultamos heridos. Cuando llegué al hospital, estaba tan gravemente herido que un médico incluso sugirió que me suministraran una inyección letal. Pero luego de una serie de operaciones sobreviví. Ahora estoy en silla de ruedas y mi mundo se ha achicado considerablemente. Antes de perder las piernas tenía grandes sueños. De grande quería trabajar para ayudar a mi familia y a la sociedad. Las bombas en racimo han destruido mis sueños. Ya no puedo ir a la escuela ni jugar con mis amigos, y mi familia deberá mantener a una persona que anda en silla de ruedas toda la vida. Cuando la gente me ve por la calle se ríe de mí y siente pena por mí. Pero ahora formo parte de esta campaña internacional para prohibir el arma que me quitó las piernas. Llamo a los gobiernos a que adopten un tratado que no sólo prohíba las municiones en racimo sino que también brinde oportunidades a las personas como yo. El tratado debe prohibir el empleo, producción, transferencia y almacenamiento de estas armas inmediatamente. Para obtener más información, pude dirigirse al blog de Soraj: http://blog.banadvocates.org/index.php?category/Soraj-Ghulam-Habib