Berihu Mesele, 39, Mekele, Etiopía
“Alguna vez fui una persona que podía caminar normalmente.”
Mi nombre es Berihu Mesele y soy oriundo del norte de Etiopía. Vivo en la ciudad de Mekele. Estoy casado y tengo dos hijas, de cinco y tres años de edad.Alguna vez fui una persona que podía caminar normalmente. Ahora estoy en silla de ruedas.Durante cuatro años fui combatiente y sufrí una herida de bala accidental en la pierna en 1991. Entonces tenía 22 años. En 1992, luego de que terminó la lucha, volví a la escuela a completar los estudios que había debido abandonar. Durante un conflicto de límites con Eritrea en junio de 1998, la escuela Ayder, ubicada cerca de mi casa en Mekele, fue bombardeada. Eran alrededor de las 3 de la tarde. Muchas personas corrieron a la escuela para ver qué había pasado con sus hijos. Yo corrí con ellos. Cuando llegué vi gente cargando niños en automóviles para llevarlos al hospital. Vi sangre por todas partes. En ese momento no vi quiénes estaban heridos o muertos, ni si mis parientes se encontraban entre ellos.No esperábamos que alrededor de 30 minutos después del primer bombardeo un avión atacara la escuela por segunda vez. No hubo ningún ruido, nada. Yo fui herido durante ese segundo bombardeo. Perdí la conciencia y ni siquiera supe que me estaban llevando al hospital. Cuando desperté, dos días después del accidente, me dijeron que me habían amputado las dos piernas inmediatamente.La gente no había querido contarle a mi familia, que vive en un pueblo, acerca del accidente. Después de 10 días mi familia vino a visitarme. Mi madre comenzó a llorar, pero yo pensaba que estaba mejor que los muchos niños que habían muerto durante los ataques con bombas en racimo. Al principio me sentí una persona inútil, pero luego de tres meses, cuando me curé, vi a muchas personas en sillas de ruedas.Ahora trabajo para el gobierno en el área de finanzas y desarrollo. Me casé en 2002. Mi esposa me conoció antes del accidente. Tenemos dos hijas, Selam y Fana.Antes del accidente yo no sabía nada sobre las municiones en racimo, no sabía que éstas estaban destruyendo la vida de las personas. Ahora que conozco a los demás sobrevivientes del equipo de Ban Advocates, personas como yo, me siento fuerte y puedo expresar mi opinión claramente. Las municiones en racimo deben ser prohibidas. Para obtener más información, puede dirigirse al blog de Berihu:http://blog.banadvocates.org/index.php?q=mesele
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